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25 febrero, 2014

[Oscar 2014] Mejor banda sonora original, Steven Price se quiere estrenar con ‘Gravity’

Artículo escrito por Juan Carlos Jiménez, colaborador de Vivir de Cine (Radio Intereconomía), crítico en La Sesión Golfa y enemigo acérrimo de Shyalaman.

Steve Price

Para la categoría en los premios Oscars a la Mejor Banda Sonora Original, los propios miembros de la rama musical de la Academia eligen a los cinco candidatos, es decir, son los propios compositores quienes nominan las obras más representativas del año y, por ello, sus elecciones suelen ser muy acertadas. Esta es la razón de que partituras mediocres como Capitán Phillips de Henry Jackman o 12 Años de Esclavitud de Hans Zimmer (ambas, recordemos, muy deudoras de La Delgada Línea Roja y Origen) se hayan quedado fuera a pesar de su presencia en otros certámenes. Sin embargo, a la hora de dar el premio, anything goes.

Aunque ha habido ocasiones que se ha reconocido partituras célebres y de referencia (Memorias de África de John Barry o El Crepúsculo de los Dioses de Franz Waxman), otras veces no se ha premiado la mejor partitura del año. Es muy injusto comprobar cómo dos grandes de la música de cine como Jerry Goldsmith y Bernard Herrmann tan sólo recibieron un premio cada uno mientras que otros como Basil Poledouris jamás recibió una nominación siquiera a pesar de haber compuesto una de las más grandes bandas sonoras de la historia del cine para Conan, el Bárbaro (entonces era muy difícil considerar para premios una película fantástica).

También se ha dado el caso de premiar a partituras no tanto por su calidad, sino a modo de compensación por no poder ganar en otras categorías más importantes (película, director, guión…). Es el caso de títulos recientes como Babel de Gustavo Santaolalla, Descubriendo Nunca Jamás de Jan A.P. Kaczmarek o Expiación de Dario Marianelli (maravillosa, por cierto).

Por último, cabe recordar que el premio a Mejor Banda Sonora en los últimos años ha tenido preferencia en premiar a artistas ajenos al medio cinematográfico (John Corigliano por El Violín Rojo, Trent Reznor y Atticus Ross por La Red Social o Herbie Hancock por Alrededor de la Medianoche) mientras artesanos de la música de cine tan conocidos como Danny Elfman, James Newton Howard, Thomas Newman o Alexandre Desplat todavía no han ganado. Y nombres mucho más legendarios como Alex North (Espartaco) o Ennio Morricone han tenido que conformarse con sendas estatuillas honoríficas.

Para la edición de 2014, los nominados a mejor banda sonora son los siguientes:

  • William Butler y Owen Pallett por Her
  • Alexandre Desplat por Philomena
  • Thomas Newman por Al Encuentro del Mr. Banks
  • Steven Price por Gravity
  •  John Williams por La Ladrona de Libros

 

La favorita:
Steven Price por Gravity

Steve Price

La sorpresa del año. Steven Price (nominado por primera vez) se ha ganado el reconocimiento y se ha convertido en el compositor de moda gracias a su banda sonora para la película-evento del año.

Gravity es una revolucionaria partitura que da una vuelta de tuerca al modo tradicional de componer para el séptimo arte. Steven Price recrea la belleza, el caos, la fascinación y la tensión de un viaje por el espacio. Emplea música disonante y atonal que remite a las orquestaciones de Elliot Goldenthal y a los mejores tiempos de Hans Zimmer a través de mezclas electrónicas.

Lo más importante de esta partitura es el hecho de que Cuarón decidió no emplear efectos de sonidos para las escenas del espacio. Por esta razón, Price asume en la partitura todo lo que oímos en el film durante las escenas en el espacio. Sin su música, no nos estremeceríamos cuando la nube de meteoritos impacta contra la nave de Matt (George Clooney) y Ryan (Sandra Bullock) o esos crescendo cuando flotan por el espacio y chocan; la partitura de Price lleva todo el peso narrativo y supone el principal apoyo para crear la tensión y la acción de la película.

En múltiples ocasiones escuchamos una voz femenina que configura un excelente tema de motivación y superación para el personaje de Ryan y que sirve para entender sus emociones.

El momento cumbre transcurre durante el final del filme. Para las dos últimas secuencias, Price se permite el lujo de llevar el tema de Ryan al máximo con dos interpretaciones muy diferentes. Transforma su fría música y la mezcla con el cálido tema de Ryan en una noble versión que conforma el momento más épico de la partitura. A continuación, Steven Price retoma el tema de Ryan en su versión más melódica gracias a una omnipresencia de voces femeninas que le dan un nuevo valor a la banda sonora y, por consiguiente, a la película.

Gravity es la partitura más inteligente que se ha realizado en los últimos años y, a pesar de su difícil audición fuera del contexto fílmico, merece reconocimiento. Es un ejercicio virtuoso dispuesto a crear escuela y supone un paso más en la utilización de la música electrónica para el cine. Tras ganar el BAFTA, todo apunta a que Steven Price se llevará la estatuilla a mejor banda sonora a casa, aunque cabe la posibilidad de que los académicos no valoren este trabajo etiquetándolo de ‘efectos sonoros’. En cualquier caso, Steven Price ha realizado un trabajo notable y ha permitido que disfrutemos más de la música de cine.

 

La alternativa:
Alexandre Desplat por Philomena

Oscar 2014 mejor banda sonora Alexandre Desplat Philomena (1)

Para su última colaboración con Stephen Frears, Desplat (nominado por sexta vez, siempre sin premio) aplica un vals cálido y pegadizo de tonos oscuros a la protagonista del film, Philomena (Judi Dench). Es una opción extraña para un personaje de una carga dramática tan importante pero, según avanza la narración, el espectador puede entender el porqué.

Philomena narra la melodramática historia de una mujer irlandesa que, tras quedar embarazada cuando era una adolescente, da su hijo en adopción. Más tarde se dedicará a buscarlo para reencontrarse con él.

En un flashback somos testigos del momento en que Philomena queda embarazada de su hijo. Esta escena cumbre tiene lugar durante una feria en donde suena una melodía interpretada por un órgano de carrusel. Este es el origen del tema musical de Philomena. Al tratarse de ese momento en el que comienza su dura situación personal, esa melodía se asocia directamente con ella hasta el punto de convertirse en su propio tema.

Para la búsqueda de su hijo perdido, Desplat aporta una nueva composición que alcanza registros mucho más misteriosos y dramáticos y que permite jugar con el melodrama alcanzando una maestría que remite a los mejores trabajos del también francés Georges Delerue.

Así pues, como viene siendo habitual en su filmografía, Desplat incorpora temas líricos para identificar a los personajes de la trama y que permite al espectador asociar sus emociones gracias a las variaciones en estos temas. La orquestación sigue los esquemas de partituras como El Discurso del Rey, Birth, Fantástico Sr. Fox y, sobre todo, Tan Fuerte, Tan Cerca, con la que guarda un parecido bastante razonable. Este es el inconveniente de la estupenda partitura de Desplat para Philomena, no es tan memorable como lo fueron las anteriores y, a pesar de su calidad, deja una sensación de poca novedad.

Gracias a esta nominación, el compositor ha conseguido su sexta candidatura en ocho años. Con su último trabajo con Wes Anderson pendiente de estreno y Monuments Men en cartelera (¡donde además interpreta a un militar francés!), no se extrañen si Philomena (recordemos, la única película producida por Harvey Weinstein compitiendo en los premios) consigue, por fin, la preciada estatuilla para Alexandre Desplat, el compositor de moda en Hollywood.

 

La sorpresa:
William Butler y Owen Pallett por Her

Oscar 2014 mejor banda sonora Arcade Fire Her

A pesar de que Carter Burwell era el músico de referencia para Spike Jonze, para su última obra ha cambiado de registro. El grupo canadiense ‘Arcade Fire’ ha creado la música de la última película del realizador en el que es el segundo trabajo de la banda tras la desconcertante La Caja.

Lo más singular de la banda sonora de Her es el hecho de que carece casi por completo de temas. Al igual que hicieron artistas ajenos al audiovisual como Jonny Greenwood o Trent Reznor en las respectivas Pozos de Ambición y La Red Social, William Butler y Owen Pallett dedican sus esfuerzos en crear una serie de melodías atmosféricas que permitan establecer el estado de ánimo en el que viven los personajes.

La orquestación es puramente electrónica y predominan los teclados para crear la sensación de soledad y desasosiego que vive Theodore, el protagonista del filme. Todo es demasiado sintético y prefabricado, creando un estado de desolación. Pero cuando aparece Samantha en su vida, se añade un piano a la partitura, dotando de vida y cierto sentido al sonido etéreo y artificial de los sintetizadores que recrean la atmósfera musical de Her.

De especial interés es la escena en que el protagonista lleva a Samantha a la playa. Cuando Theodore está tumbado en la arena, Samantha le dedica un solo de piano tocado en acordes casi jazzísticos inspirada en lo que está viviendo en ese mismo momento. Esta música empieza siendo diegética (es decir, la escuchan los personajes de la ficción) para transformarse en no-diegética a través de una batería de imágenes que evocan los recuerdos de felicidad del fallido matrimonio de Thoedore.

Más adelante, Samantha le escribe una nueva pieza musical a Theodore y, al igual que en la secuencia anterior, empieza interpretándola para él y acaba transformándose en música no-diegética. Esta última composición no es sino una variación del solo de piano que hemos oído previamente en la escena de la playa que sirve a los compositores para configurar una evolución de cómo la vida de Theodore va cambiando. Todo vuelve a llenarse de radiante felicidad a través de un instrumento tan vivo como el piano.

Es una partitura fresca que huye de los convencionalismos tradicionales y que ayuda a conectar con esa extraña historia de amor que plantea Spike Jonze. Una partitura muy diferente y cuya nominación se me antoja acertada y muy valiente. Los miembros de la Academia son muy dados a premiar este tipo de partituras firmadas por compositores ajenos al medio audiovisual, así que las posibilidades de ganar la estatuilla son altas.

Como curiosidad, añadir que aunque ‘Arcade Fire’ firma la banda sonora, sólo dos de sus miembros han sido candidatos y que esta es la única película cuya partitura y canción están nominadas y no han sido editadas comercialmente (lo único de lo que disponemos para escucharla aislada del filme es de un CD promocional para los votantes de la Academia).

 

La rareza:
Thomas Newman por Al encuentro de Mr. Banks

SAVING MR. BANKS

La única candidatura de esta película. Thomas Newman (nominado en hasta 12 ocasiones, siempre sin premio), el compositor más influyente de los últimos veinticinco años gracias a su música rica en instrumentación y texturas, ha musicalizado la historia de cómo Mary Poppins se llevó a la gran pantalla.

De hecho, el principal reto de Newman era enfrentarse a la propia ‘Mary Poppins’ desde un punto de vista nuevo y completamente original, es decir, sin caer en la adaptación de las melodías de los hermanos Sherman que crearon para el musical de Disney.

Bajo la generosa supervisión de Richard Sherman, Thomas Newman crea melodías con identidad que convergen en el metraje con las versiones demo de las canciones de Mary Poppins. Este efecto lo consigue Newman gracias a su estilo característico, que le permite no asociar la música a personajes, sino para evocar sentimientos o recuerdos.

Su tema principal para Al encuentro del Mr. Banks se usa para generar los recuerdos alegres de infancia del personaje de PL Travers (Emma Thompson). Esta melodía alegre, llena de energía, transmite una calidez llena de optimismo en sus ostinatos que permite conocer las emociones y motivaciones de los personajes.

Existe otro tema utilizado por primera vez cuando la niña descubre, por su padre, que su caballo en realidad es un tío pero que fue convertido en animal por una bruja. Este tema se utiliza para confirmar la estrecha relación que tienen PL Travers y su padre y cómo estos recuerdos de infancia se trasladan a muchas de las situaciones de los cuentos que escribirá para ‘Mary Poppins’.

Más divertida resulta la música que Newman emplea para describir la personalidad de Walt Disney (Tom Hanks), utilizando acordes similares a los empleados por Aaron Copland (el mayor referente en la música americana). Esta melodía le ayuda a crear una estampa autoritaria digna del creador de Mickey Mouse.

El resto de la banda sonora está llena de las texturas propias ‘Thomas Newman’ que hacen sus bandas sonoras tan reconocibles (de hecho, el tema principal recuerda bastante al que hizo para The Newsroom) pero que a la vez conforman creaciones originales y exóticas dentro del panorama musical cinematográfico.

Reciente vencedor del BAFTA y el premio Grammy por su valiente e inusual partitura para Skyfall, Al encuentro del Mr. Banks representa el sonido Thomas Newman puro y sería una oportunidad para premiarle de una vez. Sin embargo, las posibilidades de la película son bastante pobres tras su fracaso en el resto de categorías. Cuenta con el respaldo de Richard Sherman, lo que puede ayudarle a ganar.

 

El clásico:
John Williams por La ladrona de libros

Oscar 2014 mejor banda sonora John Williams La ladrona de libros

Lo mejor que le ha pasado a la música de cine en 2013 fue la noticia sorpresa de que John Williams volvía a la gran pantalla. El veterano compositor sale de su semiretiro (desde 2005 ha compuesto 5 partituras y sólo trabaja para Steven Spielberg) y nos regala una obra espléndida que demuestra que, a sus 82 años, sigue en lo más alto.

Para esta historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial, Williams retoma los esquemas empleados en películas como Presunto Inocente y, sobre todo, Las Cenizas de Ángela, cuyo tema principal utiliza una estructura parecida al de la nueva película. Predominan las orquestaciones con solos de clarinete, oboe, piano y harpa al más puro estilo del artista.

El tema principal está dedicado a Liesel, una chica que vive los horrores de la guerra en Alemania cuando la envían a vivir con una familia de acogida. Ella consigue escapar de este lamentable momento histórico a través de la imaginación y los libros. Williams hace uso de la orquesta para centrarse en la protagonista y, al igual que hace ella en la ficción, ignora la situación que se vive en el exterior. Esta es la razón de que su partitura resulte íntima, personal y minimalista en comparaciones con otras obras de su canon. John Williams prefiere tratar la evolución de Liesel.

Hay un tema para la relación de amistad que mantienen Liesel y Max en el que John Williams emplea notas del tema de Liesel para expresar la conexión que existe en ellos.

Es un espléndido trabajo de música dramática para una película, de una elegancia emocional única que permite comprender mejor la historia de Liesel. En el libreto de la edición discográfica de la partitura de Minority Report, Steven Spielberg escribió que “John Williams es el mejor contador de historias que conozco”. La Ladrona de Libros es un magnífico ejemplo: su música es capaz de relatar la historia con mayor pasión que las propias imágenes.

Gracias al respeto ganado a lo largo de estos años, esta es la nominación número 49 para el compositor de La Guerra de las Galaxias (ha ganado en cinco ocasiones). Muchos aficionados quieren ver a John Williams recoger su sexto premio, pero este año lo van a tener más complicado por la enorme competencia dentro de la categoría. De momento puede estar contento con haber compuesto una de las mejores partituras de 2013. Confiamos en que regrese pronto al cine.

Sobre el autor, Cinéfagos

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