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abril 5, 2012

Magic City, el Miami del poder y la ambición

Cuando hace apenas unos meses os hablábamos de Boss, la revelación de Starz del pasado otoño (con Globo de Oro incluido para Kelsey Grammer, su protagonista), mentábamos la intensa labor que estaba realizando la otrora decadente cadena de televisión por cable estadounidense para ponerse a la altura de las más grandes, especialmente desde que incorporó a su plantilla a Chris Albrecht, antes pez gordo de la imbatible HBO, como director de programación. Desde aquel fichaje, Starz ha estado luchando con gran inteligencia para conseguir su objetivo y Magic City, la serie sobre la que os hablamos hoy, es su nueva apuesta. Lamentablemente, la serie cuenta en su haber con varios lastres que podrían socavar estas intenciones: por un lado, su estreno mañana en primetime (aunque los estadounidenses pudieron ver el piloto tras la finale de Spartacus) la sitúa a la cola de los regresos de multitud de series para la recta final de la temporada, un periodo de extensa saturación televisiva; por otro, su formato es absolutamente pretencioso y ya ha provocado el recelo de numerosos críticos que recuerdan a la perfección el golpe de efecto de Boss. Y es que aunque tiene numerosos incentivos, no está a la altura de la competencia. Pero vayamos por pasos.

El estreno de Mad Men hace la friolera de cinco años puso en órbita de nuevo el interés del drama de época (entiéndase como aquel que se ubica en otro tiempo distinto al actual, por supuesto), aunque tardó menos tiempo en calar en el público que en el sector corporativo televisivo. Los finales de los cincuenta y principios de los sesenta (y siguientes) fueron una época de profundos cambios sociales en todas las escalas de la sociedad, y llama la atención que desde el estreno de la galardonada serie de la AMC hayan pasado varios años hasta que otras cadenas se pusieran manos a la obra para buscar inspiración en estos interesantes años. De hecho, recordemos que en la pasada temporada otoñal se estrenaron en la televisión estadounidense en abierto series como The Playboy Club o Pan Am (ambas un fracaso), ambientadas en esta época, y era cuestión de tiempo que otra cadena de cable premium se atreviera a emular la época en una nueva producción. Alejándonos del burdo impulso comparativo, dudo seriamente que Magic City haya nacido para competir con la serie de Don Draper (que regresó hace tan solo dos semanas), pero aunque es inevitable observar las referencias, quiero creer que Starz simplemente ha querido retratar esta llamativa época desde su propio punto de vista.

Esta visión nos lleva atrás en el tiempo, a la Nochevieja de 1958 de un Miami que aún no era (aunque bien que hacen un guiño al tema) la capital de la tercera edad estadounidense. Mitch Glazer (The Recruit), natural de Miami, escribe el guión de este drama en el que pretende narrarnos las experiencias de su juventud poniéndonos en la piel de Ike Evans (Jeffrey Dean Morgan, Grey’s Anatomy), mandamás del hotel de lujo Miramar Plaza, y de aquellos que le rodean. Ike tendrá que enfrentarse desde el comienzo a dos problemas: los cambios sociales que han comenzado a afectar también a los trabajadores de su hotel y a un mafioso llamado Ben Diamond (Danny Huston, John Adams), con el que ha firmado un peligroso pacto para la supervivencia de su negocio y que le causará más de un quebradero de cabeza. Con el mafioso también acabará teniendo problemas uno de los hijos de Ike, Stevie (Steven Strait, 10.000 AC), un vividor que está más que interesado en la tremenda mujer de Diamond, Lily (Jessica Marais, Packed to the Rafters). El reparto lo completan, entre muchos otros, Christian Cooke (Echo Beach) como el segundo hijo de Ike, Danny; Dominik Garcia-Lorido como su novia y criada del hotel, Mercedes; y, por supuesto, la explosiva Olga Kurylenko (Quantuum of Solace) como la mujer de Ike, Vera.

De modo Magic City nos pone en bandeja a la caliente y húmeda Miami, una época muy bien retratada, una historia de poder y (espero) sangre, y una colección de estímulos visuales nada desdeñables. Pero a pesar de sus innumerables elementos positivos hay que reconocer que al piloto le falta magia y le sobra pretensión: si bien ha servido para presentarnos a los personajes y es cierto que no nos introduce lo suficiente en los diferentes arcos que compondrán la primera temporada, ya demuestra importantes defectos estructurales que irán a la zaga de la producción. A un Jeffrey Dean Morgan que no está a la altura, o al menos de momento, se le suman un montaje que parece fuera de lugar, una excesiva convencionalidad a pesar de mostrarnos desnudos cada tres escenas, y sobre todo, le falta demostrar una picardía que no solo se encuentra en las escenas subidas de tono. Los personajes, muy desdibujados (desde una modosa Kurylenko hasta el  impasible Morgan), se salvan por una evidente tensión sexual muy concentrada y la interesante relación entre Stevie y Lily que hará las delicias del espectador.

Pero como no sería juzgar una serie de largo recorrido por su presentación, dejemos que madure y se desarrolle. En especial, estemos atentos al conflicto con los trabajadores del hotel y al peligroso Diamond, que pondrá en escena a una mafia muy bien posicionada en la época de El Padrino II. Magic City, ya renovada siguiendo la estrategia de Starz con Boss, espero que acabe por ofrecer algo más sólido que su piloto. No en vano, iba a ser de la CBS, pero buscó un nuevo hogar para poder explayarse sin limitaciones creativas, luego algo nos tiene que estar reservando.

About the author, Jaime Domínguez

Estudiante de Administración de Empresas y Publicidad. Aficionado al cine, las series y la lectura. Escritor novato y redactor del blog de series Spoiler Alert!