Subscribe By RSS or Email

enero 21, 2013

Lincoln, cuando la dialéctica libra batalla a la hipocresía

12 largos años lleva Steven Spielberg labrando este magnánimo proyecto, Lincoln, una de las películas políticas más apasionantes de la última década. No sólo por el hecho que recrea, la aprobación de la decimotercera enmienda, sino por su capacidad de emocionar con las pláticas de unos cuantos congresistas que durante unos pocos meses debatieron el futuro de la esclavitud afroamericana en tierras estadounidenses. Así, he creído conveniente, y dado que la película estructura su desarrollo en algunas de las ponencias versadas por políticos y figuras importantes de la época, en citar textualmente algunos de los discursos que vemos en ella y de los cuales podré deducir las pegas y virtudes de Lincoln.

That we here highly resolve that these dead shall not have died in vain, that this nation, under God, shall have a new birth of freedom, and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth.”

Corporal Ira Clark

Con tal de presentar las dos batallas que durante la Guerra de Secesión americana se estaban librando, el impecable prólogo de Lincoln nos transporta a uno de los enfrentamientos entre Confederados y Unión, a la orilla de un río, donde damos cuenta del odio entre negros y blancos, de la necesidad de unos por sentirse igual de humanos que el resto y de los otros por seguir salvando las distancias. La segunda contienda, ya referida a la igualdad de todos ante la ley, tiene como protagonistas al mismo Abraham Lincoln y a un oficial negro que exige al presidente mayor paridad en cuanto a los sueldos de los militares. Spielberg y Tony Kushner (guionista) delimitan así la doble moral de este momento histórico, la de un mundo hipócrita que ya no se reconoce a sí mismo.

LINCOLN

Estimable colleagues, two bloody years ago this month, his Highness, King Abraham Africanus the First, our Great Usurping Caesar, violator of habeas corpus and freedom of the press, abuser of states’ rights.”

Fernando Wood

El siguiente tramo de la película, con la necesaria presentación de trama y personajes, acapara por seguro las escenas más soporíferas. Esta problemática no va referida a la falta de ritmo, pues al fin y al cabo todo el filme mantiene forma y estilo de principio a fin, y sí a la preparación del espectador ante los conflictos políticos que van a producirse más adelante, de ahí que las conversaciones necesiten de una mayor densidad. El infinito anecdotario del presidente tampoco es el más animado, pero al menos podemos disfrutar de la impresionante transformación de Daniel Day-Lewis, cuyo registro de voz da un cambio tan radical y pega tan bien con el personaje que es imposible no sentirse totalmente abstraído por su interpretación.

Las que sí funcionan son las primeras secuencias en el Congreso, con Lee Pace recitando las palabras que encabezan estos dos párrafos, y que Spielberg retrata de forma muy elegante al deslizar la cámara por los escritorios de los congresistas -impecable la dirección. De esta manera, la rivalidad entre Demócratas y Republicanos, la dialéctica de los ponentes y la grosería y ocurrencia de los lobbistas (John Hawkes, Richard Schell y James Spader) aligeran la marcha de Lincoln y consiguen que el transcurso de los debates se convierta en un enérgico divertimento.

Lincoln-Daniel-Day-Lewis1

How can I hold that all men are created equal, when here before me stands, stinking, the moral carcass of the gentleman from Ohio, proof that some man are inferior, endowed by their Maker with dim wits, impermeable to reason with cold pallid slime in their veins instead of hot red blood! You are more reptile than man, George, so low and flat that the foot of man is incapable of crushing you! Yet even you, Pendleton, who should have been gibbetted for treason long before today, even worthless unworthy you ought to be treated equally before the law! And so again, sir, and again and again and again I say: I DO NOT HOLD WITH EQUALITY IN ALL THINGS, ONLY WITH EQUALITY BEFORE THE LAW.”

Thaddeus Stevens

El primer gran clímax de Lincoln llega con la intervención en el congreso de Tommy Lee Jones, justo nominado al Oscar que hace la mejor actuación que le hemos visto en años. El énfasis lo añade John Williams, que aquí se sirve de su orquesta para enaltecer la emoción del momento, en una de las mejores líneas de diálogo de toda la película y que dejan el listón muy alto para cualquier otro libreto que se haya escrito este año. Al menos en cuanto a carácter y calado de mensaje. Porque el libreto de Kushner, lejos de acomodarse en duelos de verborrea, permite a los personajes declamar extensos monólogos y concretar así sus preferencias políticas.

I have to do this! And I will do it and I don’t need your permission to enlist.”

Robert Lincoln

That same speech has been made by how many sons, to how many fathers since the war began? “I don’t need your damn permission, you miserable old goat, I’m gonna enlist anyhow!” And what wouldn’t those numberless fathers have given to be able to say to their son as… I now say to mine, “I’m commander-in-chief, so in point in fact, without my permission, you ain’t enlisting in nothing, nowhere, young man.”

Abraham Lincoln

It’s mama you’re scared of, not me getting killed.”

Robert Lincoln

 

You think I’m ignorant of what you’re up to because you haven’t discussed this scheme with me as you ought to have done? When have I ever been so easily bamboozled? I believe you when you insist that amending the Constitution and abolishing slavery will end this war. And since you’re sending my son into the war, woe to you if you fail to pass the amendment.”

Mary Todd Lincoln

Cito respectivamente a hijo, Robert Lincoln, y mujer, Mary Todd Lincoln, para subrayar la construcción del personaje de Abraham. Porque Kushner y Spielberg, además de proponer la figura del líder nato, del político íntegro y del hombre tenaz, también reproducen al Lincoln marido y al Lincoln padre. Dolorosa es la disputa entre Robert y Abraham que termina en bofetón e inspiradora la que le sigue entre Molly y Abraham una vez ha decidido él que su hijo puede ir a la guerra.

Lincoln (1)

Spielberg compone las escenas de Lincoln, junto a Michael Kahn (montador), de manera que los acontecimientos que precedieron a la firma de la decimotercera enmienda sean capaces de dibujar al personaje de Abraham con fidelidad y de además situar al espectador en el contexto histórico y social de la época sin aburrirlo con diálogos apáticos y personajes prototipo. Amén de una investigación concienzuda de Tony Kushner para la escritura de todas las escenas y los protagonistas, que tienen cada uno su homólogo en la realidad.

El increíble apartado técnico es sólo la anécdota de una película que brilla con luz propia cuando sus intérpretes versan el libreto de Kushner, dirigido por Spielberg con la maestría y el talento que ya le conocemos todos. Cabría mencionar, no obstante, el diseño artístico de Rick Carter (oscarizado), Jim Erickson y Peter T. Frank a la hora de reconstruir de forma fidedigna los escenarios según lo que han leído en los archivos y visto en los cuadros de la época -al parecer el despacho de Lincoln es calcado al real-, la fotografía de Janusz Kaminski por dotar de tal luminosidad los sets de rodaje -los rayos de sol que se cuelan por las ventanas son otro personaje más en la película- y la música de John Williams, que ya no conoce de los excesos que le han acusado en otros largometrajes y compone una partitura idónea -geniales los cambios de cadencia cuando aparecen los lobbistas.

Shall we stop this bleeding?

Abraham Lincoln

Bastará añadir que durante la producción la hoja de asistencia señalaba que a Abraham Lincoln lo interpretaba un tal Abraham Lincoln. Saquen sus propias conclusiones, que yo ya tengo la mía bastante clara. Qué actor, joder, qué actor.

About the author, Emilio Doménech

Estudiante de Periodismo. Michael Bay me dijo en 1998 que el cine podía ser una experiencia muy entretenida. Roman Polanski me contaba en 2003 que el cine podía mostrar la maldad y el sufrimiento del hombre. Luego vino Paul Thomas Anderson en 2007 y me aseguró que el cine podía incluso hablar sobre el deterioro de nuestras almas. Finalmente descubrí a Tornatore y esa maravillosa secuencia de besos y me enamoré de esto, del cine.