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2 febrero, 2013

Hitchcock y el rodaje de “Psicósis”

El título de este artículo, traduce literalmente el original americano. Y es que nadie debería aflojar la cartera sin antes saber qué va a ver mientras devora palomitas: van a presenciar una recreación de cómo Alfred Hitchcock trabajó en una de sus películas más célebres. Osea, que el director de este largometraje, Sacha Gervasi, hace una película sobre un señor que hacía películas y que, en la película en sí, trata de llevar a cabo una película. Película por cierto, que la mayoría (espero) de ustedes ya ha visto. Menuda película.

HitchcockEn 1959, en lo más alto de su carrera cinematográfica, el director de cine Alfred Hitchcock trata de llevar a cabo un producto diferente a lo que había hecho hasta entonces: una película de terror basada en un libro que detalla unos terribles hechos reales. Los estudios no financian la idea, mientras Hitchcock, obsesionado, tiene que arriesgarlo todo junto con su mujer para llevar a cabo su proyecto: la película se llamará “Psicosis“.

Antes de nada, espero que nadie se siente en la butaca gozoso por todo lo que va a aprender, es decir, como si viendo esta película fuese a saber todo lo que aun no sabe sobre uno de los cineastas más admirados, copiados, imitados e idolatrados del cine. También hay quien lo tachaba de aburrido… La película, no les puede contar las películas.

Pero volviendo a mi premisa, Hitchcock no les desvelará nada, como el propio director inglés hacía a lo largo de sus largometrajes. Es mejor que buceen en la wikipedia o mejor aun, inviertan ese dinero en comprar alguna de las buenas biografías que circulan sobre él. En el cine hallarán entretenimiento, pero precisamente en la superficialidad de la cinta encontramos su talón de Aquiles. En eso, y en su espíritu de telefilm.

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Hitchcock debería tomarse como un divertido pasatiempo sobre el hombre, el medio (el Hollywood de 1959) y las curiosidades propias de una época que a todos se nos escapa de las manos, ya fuera por anacrónica o por lejana. La ambientación es buena, sin ostentaciones, y los americanos aun guardan muchos coches de la época (eso ya lo sabíamos). Todo es muy fifties/sixties pero tampoco esperen algo como lo que pretende hacer Baz Luhrmann en El Gran Gatsby (2013) dentro de unos meses, cuando directamente nos transporte a los años 20. Además, si prosigo la fugaz comparación con la obra que prepara Luhrmann, es la diferencia entre CINE y cine. Esto es cine por el reparto, y porque se estrena en las salas, pero más bien se acerca al telefilm típico. Es un todo. Ni siquiera el digital logra disiparlo. El telefilm acompaña, y a ratos se duda de si están en el cine o en el salón de su casa. Pero ¡oye! hay a quien le transmitirá cercanía, comodidad… Es agradable de ver, pero no transmite lo que una gran producción, y sólo es por el formato.

Retomando Hitchcock, como buen biopic, provocará sentimientos más extremos entre aquellos seguidores del director: bien por la aparente cobardía a la hora de penetrar en aquellos aspectos de su vida más oscuros (alcohol, obesidad, obsesión con las rubias…), y también por dejar de lado el resto de su filmografía con el fin de centrarse en la obra maestra. Pero si no son devotos del maestro del suspense, o simplemente quieren ir al cine a pasar la tarde, yo creo que saldrán encantados de la vida. Hitchcock es como un perfume suave y agradable, que amenaza con ser complejo y se disuelve con la misma suavidad que llegó. Es la lástima de esta película, lo poco que deja a los pocos días del visionado. Es pronto para contarles si una revisión puede aportar matices que ahora se me escapan pero me temo que no: no es precisamente barroca que digamos. Sin embargo también hay mucha virtud en la cinta, casi toda dentro de las dos estrellas maduras que se esconden tras los protagonistas: tanto Anthony Hopkins como Helen Mirren están espléndidos. 

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El maquillaje de Anthony Hopkins está claro que no es obra del que hizo J.Edgar (2012, Clint Eastwood). Su acabado es muy bueno, y Hopkins ayuda hasta clavarlo con grandes gestos, barbilla al cielo, un muy medido acento inglés y unas pausas que eran marca Hitchcock. En ocasiones sobreactua un poco… ¡pero es que el maestro del suspense lo hacía! No le resprocho nada al actor, realmente me parece que hace un buen papel. Se aleja bastante de todo lo que Hopkins haya hecho hasta ahora… ¡y ya es decir! Debe imitar a otra persona, y lo consigue sin dar mínimo detalle de su presencia tras la máscara.

Helen Mirren por su parte, saborea su protagonismo, y a sus espectaculares 67 años, parece atravesar la crisis de los 50 y tantos. Por momentos podemos ver tal realismo en su papel, que sentimos que son sus miedos e inquietudes reales que han sido trasladados a la pantalla. O quizá es que simplemente es una pedazo de actriz. El caso es que borda su papel de mujer tras el hombre, dándole frescura y sobre todo veracidad a Alma Reville, la mujer sin la que Hitchcock probablemente no hubiera sido tan grande. No deja de ser graciosa esta frase, teniendo en cuenta que continuamente le controlaba su peso…

Scarlett Johansson pasaba por allí y decidió hacer el papel de Janet Leigh. Su intervención en la película alcanza la dimensión que tuvo la propia Leigh en Psicosis, a pesar de que los viciosos tráilers y el engatusador inicio de la película nos sugiera otra cosa. Siempre correcta, e incluso perfecta, con un estilo muy pin up o “tia buena” de la época, pero al mismo tiempo buena chica. Desde mi punto de vista, mejor tentación rubia que cualquier otra. Repito, su papel, como el de Janet Leigh en cuanto a importancia y duración.

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Además de los citados hay otros actores interesantes en el reparto como son la bellísima Jessica Biel haciendo de Vera Miles (una muy buena interpretación), Toni Collete, (de Mujeres desesperadas), como la secretaria de Hitchcock, y Ralph Macchio como Joseph Stefano, es decir, el chico de Karate Kid interpreta al guionista de Psicosis, en un breve pero eficaz papel. El otro buen papel (por todo lo que transmite) es el de James D’Arcy como Anthony Perkins.

Por último, la narrativa de Hitchcock se apoya en ciertos recursos que aportan ese entretenimiento del que hablábamos, como los miedos, inseguridades e imaginaciones del propio director. Muchas de esas ideas se materializan e intercalan, ejerciendo de pensamientos vivos. Pero también en esta faceta interesante, la ausencia de profundidad lo relega a la anécdota cuando podría haber significado un valor añadido o un punto de inflexión que la diferenciase de otras películas similares. Como casi todo a lo largo de hora y media, carece de ese estudio más detallado. Quedan las grandes interpretaciones de Mirren y Hopkins (por este orden) y algún detalle curioso de la vida de Hitchcock (el sentido del humor, la relación con los estudios, la superficial historia con Vera Miles… y secretos/detalles del rodaje), pero desgraciadamente se evapora de nuestra mente sin que podamos ofrecer argumentos para detenerlo. Así mismo la película nos descubre a Alma Reville, de la que por lo general no sabíamos nada.

No me convence al 100% el trabajo de Sacha Gervasi. Probablemente, lo que menos me convence es el propio Gervasi. No me gusta a dónde enfoca, creo que el interés del espectador estaría en otros puntos. Podría haber sido una buena película con una dosis mayor de atrevimiento, pero a pesar de todo esto, considero que Hitchcock es un buen entretenimiento, y que mientras Helen Mirren, Anthony Hopkins y Scarlett Johansson esten en pantalla, no se pueden apartar los ojos. Y por suerte, eso es casi toda la película.

PD: La escena del estreno de la película es, de lejos, lo MEJOR que verán. Genial.

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Sobre el autor, Pablo Somavilla

Licenciado en Publicidad y RRPP por la Universidad Rey Juan Carlos I. Viajero, políglota, loco del fútbol y el deporte, melómano y sobre todo, cinéfilo desde siempre. Si la película es buena da igual la nacionalidad. El guión es lo más importante de cualquier película o serie. Mi misión es aconsejar y animar a los lectores a ir y disfrutar del cine, no destrozarles la película.