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1 febrero, 2013

El último desafío, welcome back, Schwarzenegger

Arnold Schwarzenegger vuelve al género. Con sus apariciones en Los Mercenarios (1 y 2) anunciaba algo obvio: es difícil dejar de ser lo que uno es. Y una vida entera dedicada a servir a la hormona no se deja atrás así como así. En una confesión en toda regla, a un “no se rinde usted fácilmente” nuestro actor responde “tiene razón. Este es mi hogar”. Estas palabras deberían bastarnos para darnos cuenta de que lo que estos años (tampoco tantos) sin Arnie en la pantalla fueron más una huida —y enumero: El sexto día (Roger Spottiswoode, 2000), Daño colateral (Andrew Davis, 2002) y Terminator 3 (Jonathan Mostow, 2003) — que un borrón y cuenta nueva. Ahora que el tiempo le ha consagrado como, con el permiso de su filmografía, una especie de actor de culto, es más o menos libre para volver a hacer aquello que tan bien y con tanta pasión hacía. Véase liarse a hostia limpia.

No hay que dejar de lado, aun teniendo en cuenta esta atracción principal, la intervención de Kim Ji-woon en el proyecto que ¿pretende? relanzar su carrera. Nuevos tiempos, nuevas maneras. Y bien es sabido que las maneras asiáticas son, si no las mejores, al menos bien avenidas en eso de lanzar fuegos artificiales. Más allá de esto, el director ha elegido este proyecto para lanzar su carrera en La Industria. Y además, ¡es el responsable de I saw the devil (2010). Tampoco es desdeñable que nuestro Noriega tenga el papel de malo malísimo, o que Peter Stormare se pase a saludar, o que Alan Silvestri nos vaya a amenizar con su música, o que el póster de la sea tan molón. En fin, que son demasiadas cosas como para restar importancia todo-lo-que-no-es-Chuache.

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Pero ¿qué es, en fin, El último desafío? Es un gran pedestal. Es una declaración de intenciones. Y por encima de todo este mensaje bajo mensaje, es una potente película de acción. Y matizo potente. Ha habido quien ha sabido apuntar muy bien con esa arma cargada que es el cine de acción, así, en estado puro. Y es que la combinación de actor de buena porte + trama frenética + muertes sangrientas + humor, es uno de los mejores vehículos de entretenimiento que Hollywood lanza al público. Salvando algo tan insalvable como es la insensibilización a la que la gran pantalla nos somete, y que merecería de muchos artículos aparte, para un wacheador contemporáneo no hay nada más jugoso que la diversión salvaje que la mencionada mezcla aporta. Tampoco es un producto que abunde, en medio de tanto cine de acción de premisas tan mal interpretadas. Por eso aquellos que se erigen sobre el montón son migas de pan en un camino por el que merece la pena andar. Si a los puntos de arriba se le añade el toque de estilo, macho, yo me lo pensaba.

De manera que El último desafío cuenta con los más adecuados ingredientes para que una producción como esta funcione: tiene al actor, quizá no en su mejor momento, quizá incluso irrisorio en los intentos que hace de tomarse la cosa en serio, pero Schwarzkopf y su carisma al fin y al cabo —el resto ya nos los sabemos, que podríamos decir; tiene una trama tan frenética como la de una carrera contrarreloj para impedir que el narco de turno cruce la frontera, con todo el FBI y su multitud de inútiles tratando de frenar a un coche más veloz que los helicópteros con barreras hechas con esos coches de papel pinocho que son los de la policía americana, que encuentran en el equipo del Sheriff del pequeño pueblo fronterizo su “última” esperanza; tiene muertes por un tubo (mención de honor para el tiroteo final en el pueblo, una secuencia magnífica) y a cada cual más bonica; tiene humor de frases épicas, secundarios dicharacheros y viejas con escopetas; y tiene, por último, el estilo que hace resaltar la labor tras las cámaras como algo más que piloto automático (y a los créditos iniciales me remito).

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Arnie no hace más que quejarse en todo el metraje; “estoy viejo”, dice. Y no obstante, vemos que él mismo manifiesta su pasión por el oficio. Un vistazo a su agenda ya nos da una clara idea de que la cosa va a continuar por el mismo camino. Y para un servidor, eso es algo estupendo. Welcome back, Terminator. Estamos felices de verte de nuevo.

Sobre el autor, Manuel

Estudiante de Filología Hispánica y composición. Hay quien dice que el cine, por ser tiempo retroactivo, es tiempo empobrecido fatalmente. De ser así, es el tiempo mejor malgastado de mi vida. Dudas, comentarios, sugerencias, en @kosiesco.