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septiembre 15, 2012

Drama televisivo británico, los tapados del verano

Los seriéfagos del mundo nos hemos pasado el verano discutiendo sobre The Newsroom, elogiando a Breaking Bad, partiéndonos la caja con Louie y comentando cuales son, a nuestro juicio, las series más esperadas de la nueva temporada. En estos debates se obvian casi siempre a las series británicas, que han adelantado la temporada de series a este mes de agosto (después de una enorme cobertura olímpica sin ninguna serie en antena), donde hemos escogido cuatro dramas imprescindibles para cualquier seriéfago. Y francamente, viendo el panorama de series nuevas de este año, mejor refugiarse en las lúgubres pero creativas tierras británicas.

Accused

Acussed ha estrenado su segunda temporada en BBC, pero al lector no debería importarle ese detalle porque cada capítulo es independiente al resto, con personajes e historia distinta. Lo único que tienen en común entre ellos es que en todos se cuenta la historia de una persona que ha acabado en envuelta en algún tipo de delito. La mecánica de la serie creada por Jimmy McGovern, famoso guionista británico que ha trabajado para las principales cadenas de su tierra, es la de presentarnos al personaje a punto de empezar el juicio y contarnos su historia mediante flashbacks. Esta temporada hemos visto pasar por la pantalla a intérpretes como Sean Bean, Stephen Graham (que últimamente está en todas), Robert Sheenan, Anne-Marie Duff y Anna Maxwell Martin, y es que una de las características del show es su alto nivel interpretativo.

La serie fue premiada el año pasado con el Emmy a mejor serie internacional, y no es de extrañar, porque aquí estamos ante un retrato social por la intrahistoria actual de Gran Bretaña muy conseguido. Los guiones de McGovern, aparte de estar escritos con el ritmo de un buen thriller, tienen un fondo social muy británico, con unos personajes infelices y grises que se ven envueltos en crímenes porque intentan proteger a toda costa lo único que tienen (familia, trabajo, amistad). Todos estos personajes también pasan por situaciones que sitúa a la serie como la respuesta social a la postguerra de Irak y Afganistán, una especie de neorrealismo británico moderno. En una de las historias, una madre pierde a su hijo en una disputa de pandillas (un problema real en Gran Bretaña, pero que puede verse también como un reflejo de la pérdida de un hijo en la guerra). En otro, el personaje principal, Robert Sheenan, se convierte en un paranoico que cree recibir órdenes de los presentadores de tertulias, que le advierten sobre el daño que puede suponer su madrastra en su entorno familiar.

Como decía, otra de las características del show son siempre las sobresalientes interpretaciones. Sean Bean, convertido en un travesti, protagoniza una historia de amor prohibido con el personaje de Stephen Graham que también supone un duelo interpretativo de alto nivel. Pero sin duda el que se roba esta temporada es Robert Sheenan. Este actor, al que todo conocemos por interpretar al carismático Nathan en Misfits, da vida a un personaje complejo y dificilísimo. No hay comedia, el actor hace una actuación dramática que se te quedará en la cabeza mucho tiempo. Una serie 100% disfrutable, aunque su intención no sea dejarte con buen cuerpo precisamente.

Parade’s End

Una coproducción HBO-BBC siempre es una buena noticia. Ambas cadenas siempre han ofrecido buenos productos televisivos, generalmente en forma de miniserie, aunque también hemos visto alguna serie como Roma. Parade’s End es su primer proyecto conjunto de este año (en octubre tendremos la película para televisión The Girl), un drama de cinco episodios contextualizado en época de la Primera Guerra Mundial. Escrito por Tom Stoppard (Shakespeare in Love), narra la historia de un aristócrata inglés brillante (Benedict Cumberbatch), que se casa con una mujer también proveniente de la alta sociedad pero que le da más de un quebradero de cuernos (Rebeca Hall). En vísperas de la guerra, el aristócrata se enamorará de un joven sufragista (Adelaide Clemens).

Lo cierto es que a pesar de que su buena pinta, el show, con más de la mitad ya emitido, no termina de arrancar. Que el guionista sea el mismo que el de Shakespeare in Love puede tener parte de culpa. No es que sea un mal guionista, pero lo cierto es que esta trama está estirada a más no poder, da la impresión de que si hubiera sido una película de dos horas y media habría funcionado mucho mejor. Una serie de cinco horas requiere algo más que unos buenos protagonistas y una historia de amor para entretener y enganchar al espectador. Aquí los secundarios no tienen fuerza, sus tramas son totalmente aburridas y solo sirven para cruzarse con las de los protagonistas. Además, por ahora, el elemento bélico no está nada aprovechado, y sabiendo que HBO ha producido dramas bélicos de mucha calidad, sería de agradecer un poco de belicosidad. Parece que lo único que ha aportado la cadena americana es el desnudo de Rebeca Hall (que sí está muy bien aprovechado).

Aún así, entiendo que quien disfrute con las historias de amor imposibles debería echarle un vistazo, y si eres fan del cine de época, la recreación histórica está realmente conseguida, así como la dirección artística, una delicia. Lo que más disfruto son las interpretaciones, y es que el trío protagonista es muy notable, especialmente Cumberbatch, que se está convirtiendo en el actor clave de su generación pasito a pasito.

Good Cop

El éxito de Luther no ha pasado desapercibido por nadie. La serie es, junto a Sherlock, la más internacional de la cadena, y a parte de permitir la creación de novelas escritas por el propio Neil Cross (que antes de Luther era un famoso escritor de novela policiaca) sobre el personaje interpretado por Idris Elba, también ha sido aprovechada para crear series que beben directamente de ella, como Inside Men, que sirven para saciar más o menos a los fans que tienen que esperar y esperar hasta que serie madre vuelva (y es que BBC cada vez tarda más en hacer episodios de sus serie más populares). Good Cop podría ser considerado una especie de spin-off de la serie de Neil Cross, que cuenta con Warren Brown como protagonista, que en Luther interpreta al joven ayudante del detective más furibundo de la televisión.

Brown interpreta a Sav, un joven policía de Liverpool con un padre enfermo y una antigua novia a la que dejó cuando se quedó embarazada, que desempeña su trabajo con ganas y entusiasmo a pesar de que normalmente solo se encarga de sucesos desagradables junto a su compañero Andy. Todo cambiará cuando llame la atención a un tipo que acosaba a una camarera en un bar, interpretado por Stephen Graham (que también estaba en las dos series anteriores que he reseñado), que no duda en dejarle claro que se cargará al próximo policía que se cruce. Para desgracia de Sav, ese compañero es su amigo Andy, y no duda en cargarse al que le ha hecho eso.

Sav pasa por una situación muy similar a la de Luther, es un buen policía que ha dejado que su ira venza a su sentido común y se ha metido en una situación de la que no puede salir bien parado. Aparte de la investigación policial, tendrá a los amigos del personaje de Graham acechándole, mientras intenta arreglar su relación con su antigua novia. Lo cierto es que no inventa nada nuevo (aunque ahora mismo estamos por la mitad del show), pero es imposible negar que es un policiaco impecable, que también tiene un caso típico del procedimental por episodio, que navega por las mismas aguas que la anteriormente reseñada Accused, ya que lo de los asesinos megapirados parece ser el dominio inexpugnable de Neil Cross. Como dije en mi twitter, se nota que Good Cop es hija de Luther, pero con una madre así, tiene que salir una hija preciosa. De tal palo tal astilla.

Copper

Copper no es exactamente una serie inglesa, pero como tampoco encaja en el perfil de las series americanas que van a estrenarse durante este mes de septiembre, la incluyo aquí. Esta serie es la primera original en la historia de BBC America, canal que suele emitir en Estados Unidos las series más exitosas de la cadena madre, además de tener en nómina al célebre nerd Chris Hardwick que hace programas especiales de su popular podcast The Nerdist para la cadena. Para esta primera ficción televisiva, BBC America no ha escatimado en gastos, ya que, aparte de tratarse de una serie de época, su creador es el prestigioso Tom Fontana, ganador del Emmy y creador de la también primera serie de HBO, Oz.

El show nos sitúa en el Nueva York de la década de 1860, tras la Guerra Civil americana. Nuestro protagonista es Kevin Corcoran (Tom Weston-Jones), un irlandés que forma parte de la policía neoyorquina que luchó en la guerra y que lleva una investigación en paralelo para saber que les pasó a su mujer e hija cuando estuvo fuera. También tendrá que lidiar con la aristocracia de la ciudad, las prostitutas, la comunidad de inmigrantes irlandeses y la de los negros, ya que en tiene amigos en todos los frentes. Llama la atención el hecho de que Copper Hell On Wheels parten más o menos de la misma premisa y época (protagonista que vuelve de la guerra y se encuentra a sus seres queridos muertos y en su búsqueda), y de hecho comparten temas (la segregación racial, el poder ilimitado de los ricos), pero es casi un ventaja, una sesión doble con los nuevos capítulos de ambas cada semana te hacen darte cuenta de que son complementarias (y cuanto a mejorado Hell on Wheels esta nueva temporada).

Pero Copper también puede verse de forma individual y disfrutarse. La trama suele ser mitad procedimental, mitad historia de los personajes, por lo que los antiprocedimentales como yo podemos seguirla sin ningún problema, aunque es cierto que los mayores momentos de aburrimiento los proporcionan estas investigaciones rutinarias y mil veces vistas. En general, la forma que van tomando los personajes promete, aunque no son nada del otro mundo por ahora, pero habrá que esperar a ver los diez capítulos para decidirlo. De momento el personajes más prometedor es precisamente una niña de condición salvaje que intenta ser domesticada por una de las aristócratas, y todo apunta a que esa niña no es tan inocente como aparenta. Por otro lado, la ambientación histórica está bien conseguida, no tiene nada que envidiarle a Hell on Wheels. La nueva serie de Tom Fontana (que también produce Barry Levinson), no es ninguna maravilla, y de momento los temas que trata quedan bastante superficiales, pero sin duda es un entretenimiento más que digno.

About the author, Paco Silva Martínez

Estudio Periodismo en la Universidad de Murcia. Soy un apasionado del arte y un kúbrico cerrado. Me considero un tipo muy peculiar y tengo mis roces con la especie humana, aunque no me queda otra que seguir conviviendo con ella para sobrevivir. Pagué por ver Airbender (pero me arrepiento ¿eh?).

  • gary

    The last weekend y the bletchley circle