Anthony Hopkins se une a John Travolta en una historia de mafiosos dirigida por Joe Johnston.
enero 21, 2013
Batalla navideña, Doctor Who vs Downton Abbey
Doctor Who: The Snowmen (Paco Silva Martínez)
¿Recuerdan el último especial navideño de Doctor Who, El Doctor, la Viuda y el Armario? Supongo que mencionar su nombre les habrá provocado un pequeño escalofrío. Steven Moffat, muy confiado después del gran especial navideño que fue A Christmas Carol, una adaptación lbre del clásico de Dickens, decidió continuar la fórmula de las adaptaciones libres de autores ingleses. Por el título del especial, los profanos habréis detectado que se trataba de una reinterpretación de El León, La Bruja y El Armario, la famosa segunda entrega de la saga Las Crónicas de Narnia, de C.S. Lewis.Solo que lo único que se mantenía del relato original era la idea del armario que te transporta a un mundo invernal. El episodio no es malo, pero es indigno de un escritor como Moffat, que aglutina los principales estereotipos de Doctor Who como serie para niños, aunque tiene algún momento marca de la casa, como el inicio.
Moffat se ha desmarcado de las adaptaciones literarias navideñas para este año, ya que este no iba a ser un especial al uso. Nos iba a servir como “presentación” para la nueva companion del Doctor, Clara, interpretada por Jenna Louise-Coleman, de la misma manera que el primer especial de 2005 contaba con el añadido de presentar a Tennant como Doctor. Presión añadida para el guionista, ya que además este es el primer especial que se realiza a mitad de temporada, y por tanto no puede ser un mero oasis. Si El Doctor, La Viuda y El Armario supone todo lo que no aguantamos de Doctor Who, The Snowmen representa todo lo que amamos de la serie. Con este capítulo empieza la cuenta atrás hacia el cincuenta aniversario, y Moffat lo ha empezado muy inspirado esta carrera.
En primer lugar, Doctor Who siempre se ha caracterizado por el carisma de sus personajes, y sobre todo, de sus villanos. Rupert E. Grant, un eterno secundario británico, está espléndido en su papel gracias a un rostro imponente y una personalidad fría y calculadora. ¿Y la nueva companion? Pues también excelente, mantiene una gran química con Matt Smith (es verdad eso que decían que parecía tan increíble de que le podía seguir el ritmo), además de mostrar ser una buena intérprete, ya que en el capítulo lleva una vida doble perfectamente marcada. También hemos visto a viejos conocidos, entre los que tenemos que destacar al Sontaran, con una bilis cómica adictiva, sobre todo en sus escenas con Smith.
Aunque el verdadero motor del episodio ha sido un guion inspiradísimo, lleno de pequeños detalles que tarde o temprano influyen en la trama de manera directa, esos pequeños mecanismos made in Moffat. Pero no solo eso, sino que hemos tenido un par de momentos realmente mágicos que harían emocionarse al fan más pétreo, como la escalera al cielo y la visita a la nueva TARDIS (con un diseño interior azulado más clásico dentro de la ciencia ficción), además del guiño rozando casi el crossover (incluso en la pieza musical) a Sherlock, la otra serie de Moffat. Lo que los fans más temíamos de la nueva companion es que acabara convirtiéndose en otra Riversong, recordemos las circunstancias en las que aparecía en el primer episodio de la temporada. El final del especial es todo un golpe de efecto y un recordatorio de que nunca debemos menospreciar a este talentoso guionista, dándole toda una nueva dimensión al personaje de Clara que la convierte en un sujeto más interesante incluso que Amelia Pond, por lo que parece que la transición de una a otra no va a ser nada traumática.
Un especial para volver a enamorarse de esta enorme serie, el mejor desde su vuelta en 2005. Ahora esperaremos como agua de mayo las nuevas aventuras del Doctor con Clara. Seguro que nos tienen preparado algo gordo para este 50 aniversario. No todos los días una serie en activo cumple medio siglo, y Moffat, el mayor fan de Doctor Who que existe (una prueba más en este capítulo, el enemigo de este se cruzó con el segundo Doctor), tiene que celebrarlo como se merece.
Downton Abbey: Christmas Special 2012 (Jaime Domínguez)
Otra famosa serie británica que nos ha traído un especial navideño fue la galardonada Downton Abbey. El culebrón de época de ITV cumplió con las acostumbradas expectativas lacrimógenas ofreciéndonos un episodio repleto de encuentros y desencuentros románticos y un sorprendente final que nos dejó con la boca abierta, a pesar de que más de una pista nos podría haber llevado a la misma conclusión, o al menos acercarnos, pues éste podría considerarse el giro más amargo de la serie hasta la fecha. Mucho se había rumoreado acerca del finiquito de Dan Stevens, que hasta ahora había interpretado al primo Matthew Crawley, un actor que tras tres años al frente de uno de los dramas más conocidos del mundo, deseaba evitar el temido y probable estancamiento de una promeredora carrera gracias al éxito de la serie de época. Esta ambición redujo hace unos días a toda una nación al llanto más desconsolado y sus fans más acérrimos a la confusión absoluta. Aunque es cierto que el futuro de Downton Abbey no necesitaba seguir los pasos del difunto personaje, la perspectiva de la desaparición de un protagonista siempre es dolorosa. Y más cuando la despedida es tan trágica, pues no olvidemos que Matthew y Mary, cuya relación es la quintaesencia de la serie, ni siquiera pudieron decirse adiós cuando por fin consiguieron abrazar su mayor felicidad: el nacimiento de su heredero.
Decepciones aparte, el interminable especial de Navidad también ha tenido como función el culminar una tercera temporada que ha conseguido por fin encaminar todos sus activos de la forma más correcta posible, dando más visibilidad a ciertos temas y personajes y dejando de lado un contexto —la I Guerra Mundial— y unas tramas —Anna y Bates— que no llegaron a funcionar del todo en su anterior entrega. Tras una tercera temporada repleta de giros y especulaciones totalmente culebronescos, Julian Fellowes y su equipo decidieron esbozar un episodio que, a pesar de todo, de navideño tenía poco, pero que shocks finales aparte, cumplió a la perfección a la hora de satisfacer a sus espectadores. El viaje de la familia Crawley a las Tierras Altas escocesas cumple con la necesidad de variedad en una serie que lo pedía a gritos, y es en este nuevo escenario donde volvemos a adentrarnos en los dramas de la eterna solterona Edith y en la posibilidad de un nuevo romance que no aprueba toda su familia. Mientras, en Downton, el resto de sirvientes viven sus propios dramas, que el señor Branson no podrá controlar del todo. Tenemos sorpresas con la nueva sirvienta, Edna, que le tira los tratos a un Branson todavía está de luto; vemos cómo Thomas y Jimmy se reconcilian después de que el primero le salve la vida; o cómo la pobre señora Patmore es cortejada solo por su habilidad con los fogones. Sin duda, un episodio que tiene de todo, y más aún si contamos ese final con el que la serie británica se despide hasta el próximo año.




