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25 enero, 2013

Abraham Lincoln en las pantallas

La figura de Abraham Lincoln es una de las más populares de la historia de los Estados Unidos, uno de los mayores exponentes de la democracia de su país y uno de los símbolos de libertad más recurrentes. Su influencia no ha escapado al mundo de la ficción, tanto en cine como en literatura. En este post reunimos algunas de las apariciones más peculiares de este personaje histórico con motivo del nuevo film de Spielberg sobre su figura. No hay ningún biopic, aunque nombraremos los más importantes al final. Algunos son simples cameos, otros films que le dan toda una nueva dimensión al presidente más carismático de Estados Unidos.

 

Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros (2012)

Timur Bekmambetov

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Estamos ante la que seguramente sea la aproximación más peculiar al personaje de Abraham Lincoln, solo alcanzable por el mockbuster respuesta a esta película a cargo de The Asylum, Abraham Lincoln vs Zombies dirigida por Richard Schenkman, ese tipo que maravilló al mundo con The Man From Earth (y a pesar del éxito de culto, ha acabado trabajando de encargo para la más productora serie B del momento). La que nos ofrece la dupla Tim (Burton, productor, y Bekmambetov, director) está basada en un best-seller a cargo de Seth Grahame-Smith, que como nos ilustra el título, convierte al joven Lincoln en un cazador de vampiros profesional. La película sigue el clásico esquema de película de superhéroes: héroe es movido por un gran deseo de venganza hacia los villanos por matar a sus padres; héroe está muy cegado por ese deseo hasta que aparece una mujer en su vida; héroe debe elegir entre tener una vida normal (y convertirse en presidente de los Estados Unidos) o seguir con su dudoso oficio; héroe cuelga las botas pero su pasado vuelve hacia él; héroe se redime. El problema de la película es que se toma muy en serio a sí misma, cuando no tiene ni grandes actores ni un buen guion, aunque es un film de acción con escenas curradas y muy pasadas de rosca y cuenta con una buena ambientación.

En la película Lincoln está interpretado por Benjamin Walker, un actor prácticamente desconocido, y está principalmente situada en su juventud, cuando ejercía como abogado, principalmente en causas contra negros. Su imagen no es, obviamente, la misma que hemos visto del carismático presidente en otras películas, aunque obviamente sus principios, su defensa de la comunidad negra y su carácter revolucionario están intactos, acentuados por sus rasgos de superhéroe, que sí son bastante planos.
 

La Conquista del Oeste (1962)

Henry Hathaway, George Marshall, John Ford, Richard Thorpe

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La Conquista del Oeste hay que verla aunque sea por interés histórico. Es una de las primera películas rodada en Cinerama, ese invento que se sacó la industria del cine de la manga para competir con la televisión, que consistía en una fotografía muy panorámica rodada con 3 cámaras simultáneas. Hasta 1962, se había usado principalmente para rodar documentales, y este megaproyecto épico, con algunos de los mejores directores del momento, fue su prueba de fuego. Si bien la fotografía es lo mejor de la película, se intuía que todavía tenía recursos por explotar en manos de directores más innovadores, como Stanley Kubrick. Sí, el bueno de Stanley se inspiró bastante en esta película para preparar su megalómano proyecto de ciencia ficción 2001: Una Odisea del Espacio, tanto en el uso del Cinerama, como en el concepto, de tal manera que en un principio pensó en titularla How The Space Was Won (La Conquista del Espacio). La intención de La Conquista del Oeste es mostrarnos como los americanos fueron creando poco a poco lo que hoy es su país gracias a las personas anónimas y sus pequeños logros que reflejan el cambio de actitud de la sociedad a través de cuatro generaciones. La cinta se queda en las intenciones, porque lo cierto es que las historias (salvo la dirigida por John Ford, La Guerra Civil) son bastante ingenuas e inocentes, y es que para 1962 en el mundo del western ya estaba todo dicho sobre estos temas.

La aparición de Abraham Lincoln es casi anecdótica en esta película, se reduce a un solitario y solemne plano del entonces abogado preparando su carrera política en su despacho. La secuencia está narrada por Spencer Tracy, que actúa como el narrador de la película, pero como digo es un mero cameo, porque la tesis de la película es que, si bien gente como el presidente Lincoln fue importante para llegar a lo que hoy conocemos como Estados Unidos, lo realmente decisivo fue la gente que se mudó al Oeste pasando calamidades, la construcción del ferrocarril, y el valor de los soldados del frente durante la Guerra de Secesión. Un ejemplo de que es la sociedad la que condiciona la política, no al revés. Al fin y al cabo, el pueblo es el que vota.

 

Norte y sur (TV, 1994)

Larry Peerce

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El personaje de Lincoln interpretado por Hal Holbrook (con un jugoso papel en la nueva obra Linconiana de Spielberg) también protagonizó algunas escenas de las primeras dos temporadas de mítica  miniserie norteamericana Norte y Sur (la tercera, realizada en 1994 y creo que inédita en España, responde al esquema habitual de “terceras y tardías partes nunca fueron buenas”). La historia de amistad entre el hijo de un terrateniente sureño (Patrick Swayze, en uno de los papeles que multiplicó su fama) y el joven miembro de una acaudalada familia  del Norte se convirtió en el culebrón yanqui por excelencia allá por los 80 y tradujo la épica de campos de algodón y amores imposibles en plena Guerra de Secesión que sublimara cinematográficamente Lo que el viento se llevó al lenguaje televisivo de serie A-/B+.Lo cierto es que el éxito fue casi equiparable y este relato tan esquemático como eficaz atrajo al público familiar mundial gracias a su irresistible combinación de aventura bélica, novela rosa, crónica histórica y épica a precios bajos. Porque, más allá de su cartón-piedra, melaza y discutible rigor, era una gozada reencontrarse con estos simpatiquísimos personajes (lo dice quien se la tragó rápidamente en DVD), arropados por un espectacular plantel de secundarios episódicos que permitía jugar a “¿Dónde está el famoso”?: Jean Simmons, Robert Mitchum, Johnny Cash, Gene Kelly, Olivia de Havilland y otros muchos hicieron apariciones estelares en una serie donde destacaron el malvado interpretado por David Carradine, un joven Forest Whitaker y el citado Lincoln del gran Holbrook, que aparece prácticamente en todos los capítulos.
 

El nacimiento de una nación (1915)

D.W. Griffith

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Pocas películas tan estudiadas, admiradas, decisivas y abiertamente controvertidas como El nacimiento de una nación. Obra capital en la construcción del lenguaje cinematográfico, conserva intacta, casi 100 años más tarde, la capacidad de sorpresa: en primer lugar, por su indudable espectacularidad, materializada en vigorosas tomas de persecución que reconstruyen con detalle y credibilidad batallas  de la Guerra de Secesión Norteamericana. En segundo lugar, por su sentido del ritmo y  la agilidad narrativa en 190 trepidantes minutos (recordemos que es muda y en blanco negro, cualidades que suelen asociarse con el aburrimiento, cuando representan más bien lo contrario). Y, para qué negarlo, también por su escalofriante lectura histórica, que culpabiliza a los inmigrantes afroamericanos de “sembrar la semilla de la desunión” y glorifica al Ku Kux Klan como héroes responsables de aniquilar las “hordas de negros” que estaban destruyendo con su tiranía a indolencia los estados sureños tras la guerra.

Pero no parece que el sentido de las palabras escritas por Thomas Dixon en The Clansman: An Historical Romance, obra explícitamente racista en la que se basó la película, constituya el objetivo principal de un director que, tras cosechar un éxito impresionante a todos los niveles con este filme, quiso reafirmar su pacifismo con otro trabajo monumental y, esta vez sí, incontestablemente hermoso (pero comercialmente fallido), Intolerancia (1916). En cualquier caso, el perturbador folletín pseudohistórico en que se acaba convirtiendo El Nacimiento de una Nación es una cita obligada para cualquier amante del séptimo arte, que no sentirá más que admiración (mezclado con algo de terror) por la hazaña de de D.W.Griffith. El personaje de Lincoln hace su aparición en la primer parte de la historia (la menos hardcore en el sentido antes expuesto), donde se le perfila como un hombre clemente, el “mejor amigo del sur”, dialogante y pacífico, interpretado por Joseph Hanabery. La escena de su asesinato en el teatro, por cierto, es de un verismo y una tensión inigualables. Chapeau.
 

Otras apariciones

El primer biopic de la historia sobre el presidente lo firmó el propio David W. Griffith en su primera película sonora, Abraham Lincoln, protagonizada por Walter Huston en 1930, un film que se dice inspiró a John Ford en cuanto a técnica cinematográfica. No es de extrañar entonces que el propio Ford dirigiera 9 años después El Joven Lincoln, una película producida por 20th Century Fox y que mete a Henry Fonda en la piel del joven abogado destinado a convertirse en Presidente de los Estados Unidos. Estuvo nominada al Oscar a mejor guion original. El primer actor en estar nominado al Oscar por interpretar a Lincoln fue Raymond Massey en Lincoln en Illinois (1940), dirigida por John Cromwell, que se sitúa más o menos en la misma época que la de Ford, con la que apenas se lleva un año. Por último, reseñar que la reciente película de Robert Redford, La Conspiración, arranca con el asesinato del Presidente Lincoln, en una especie de puesta al día de la misma escena en El Nacimiento de una Nación.

Sobre el autor, Paco Silva Martínez

Estudio Periodismo en la Universidad de Murcia. Soy un apasionado del arte y un kúbrico cerrado. Me considero un tipo muy peculiar y tengo mis roces con la especie humana, aunque no me queda otra que seguir conviviendo con ella para sobrevivir. Pagué por ver Airbender (pero me arrepiento ¿eh?).