Subscribe By RSS or Email

26 enero, 2013

[A favor] Bestias del Sur Salvaje, cine que hace sentir los latidos del corazón

Aunque todos coincidan en catalogar esta propuesta como la ya tradicional entrada indie de la muy mainstream carrera por los Oscar, Bestias del Sur Salvaje es una cinta tan peculiar que tampoco se ajusta automáticamente a lo que muchos entienden por indie. Su presupuesto low cost y el evidente riesgo formal y narrativo la inscriben aparentemente en esa categoría, pero su tono épico no parece casar a la perfección con el pretendido intimismo de ese subgénero originario de plataformas como Sundance y actualmente vampirizado por unos estudios tan avispados que se percataron rápidamente del potencial de lo indie como marca. Asumida de este modo la  actual ambigüedad y flexibilidad del término, no cabe otra que admitir (a regañadientes) esa primera clasificación de Bestias del Sur Salvaje. Pero será mejor poner al lector sobre aviso de lo que realmente es esta película: un melodrama  familiar desatado y salvaje, un cinta cuasiapocalíptica que optimiza sus recursos para extraer espectacularidad y épica de un contexto dominado por la miseria (económica, que no humana o moral).

foto-bestias-del-sur-salvaje-17-031

El debutante Benh Zeitlin ha logrado una sorprendente nominación al Oscar de Mejor Director por brindar a los espectadores (no a todos, como se puede comprobar en la interesante crítica desfavorable publicada  en esta misma página web, y con la que muchos se sentirán probablemente identificados, pero sí a un buen puñado de ellos) esa catarsis emocional que todos buscamos de vez en cuando en una sala de cine. Ya saben, lágrimas por doquier que humedecen la mirada y convierten la pantalla en la mejor proyección difusa de nuestras emociones.

 Bestias del Sur Salvaje nos transporta a La Bañera, una especie de laguna-meandro que forma el río en una región de Luisiana, dejando a sus habitantes (la mayoría afroamericanos) en un estado de aislamiento del resto del mundo que les permite vivir una anarquía desarrapada y feliz, pero también precaria, debido a la amenaza del agua que lo rodea e inunda todo. En este contexto insólito se desarrolla un cuento brutal que aborda las relaciones paternofiliales, el ansia de supervivencia, la pertenencia a una comunidad humana universal y la alegría de vivir desde una óptica de realismo mágico, poesía sucia, estética homeless e imaginación desbordante. 

Quizás el mayor mérito de Zeitlin consista precisamente en conciliar feísmo y belleza, repugnancia y fascinación. Por eso quizás esta película no esté hecha para todo el mundo o exija cierta predisposición positiva, tal vez una sensibilidad poética determinada. Al director se le podrá reprochar con justicia  la muy extendida tendencia al subrayado, algún arrebato histérico puntual, fallos de raccord o irregularidad en el ritmo. Pero esta película juega en la liga de las sensaciones, persigue conquistar, no tanto tu cerebro, sino tu corazón. Y, en ese aspecto, Bestias del sur salvaje arrasa con todo, con sus fallos y nuestras reticencias,  para inundar como un maremoto todos nuestros sentidos. Es una bestia cinematográfica que cabalga a lomos de imágenes poderosísimas, una vibrante banda sonora y una protagonista, Hushpuppy, que nos habla y conmueve con la más evocadora voz en off oída en muchísimo tiempo (imprescindible Versión Original), a la vez que nos descubre a una actriz, Quvenzhane Wallis, que es una auténtica fuerza de la naturaleza

Bestias-del-Sur-Salvaje-de-Benh-Zeitlin 2

Sobre el autor, Álvaro G Illaramendi

Estudio Empresariales y Derecho, pero mi corazón y mi mente se han formado con el cine. Cuando me hablan de inversiones, pienso en Michael Douglas trampeando en Wall Street; cuando tengo que solucionar un caso penal, en aquellos Doce Hombres sin Piedad; cuando me explican el liberalismo, en Gary Cooper y su Manantial. Durante el Festival de San Sebastián, mi cinefagia alcanza extremos inquietantes, pero si me preguntan qué es el cine, simplemente respondería: ve Amanecer y enamórate.